¿Tiene sentido beber agua embotellada?

El consumo de agua envasada en España ha crecido hasta rozar los mil millones de euros de facturación.

El agua embotellada, llamada oro azul, se ha convertido en un suculento negocio. Al año bebemos unos 120 litros de agua mineral por cabeza, según estimaciones de la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (Aneabe). “Es la bebida que más se consume”, afirman.

Según indica la Federación Europea de Aguas Envasadas, España es el cuarto productor de agua embotellada y el quinto en consumo. Los principales consumidores son los italianos.

El último informe técnico del Ministerio de Sanidad decía que el 99,5% del agua que sale por los grifos españoles es potable. El 0,5% restante se debe a determinados incumplimientos puntuales. ¿Estamos, por lo tanto, pagando por un recurso que tenemos de forma segura, asequible y sin necesidad de desplazarnos?

En España, el litro de agua se paga a unos 0,50 céntimos, mientras que la del grifo se paga a una media de 0,00139, es decir, 388 veces más. La cosa cambia al consumir el litro en tres botellas de 33 cl; supone un gasto de 1,2 euros, 863 veces más.

¿Por qué se consume tanta agua embotellada?

Según Aneabe son tres los motivos por los cuales el consumidor recurre al agua embotellada; una mayor preocupación de los ciudadanos por tener unos hábitos de vida saludable, su precio (uno de los más bajos de Europa), y que permite estar hidratado en cualquier momento y en cualquier lugar.

¿El agua tiene sabor?

El agua tiene sabor y aroma, dependiendo de la cantidad de minerales que tenga. Hasta 50 miligramos por litro sería un agua de mineralización muy débil, y a partir de 1.500, mucho más fuerte. Cuanta más mineralización, más sabor. Otro factor que añade sabor y aroma al agua es el calcio, un mineral que se percibe de manera clara al tomar el agua y nos da una sensación de astringencia. Otros elementos que conviene analizar son los bicarbonatos o el PH, cuanto más bicarbonato más intenso es su sabor, y cuanto más alto sea el PH, menor frescura.

Desmintiendo el mito: el agua embotellada no es más sana que la del grifo

No existen evidencias científicas de que el agua embotellada sea más sana que la del grifo. La cantidad de cloro presente en el agua del grifo no tiene ningún efecto perjudicial para la salud. El agua mineral no tiene propiedades curativas ni determina nuestra salud.

La huella medioambiental del agua embotellada

El 90% del precio que pagamos del agua embotellada es la botella. Las consecuencias que deja en el medioambiente son importantes; sólo el 20% de los envases de plástico van a una planta de tratamiento. El resto acaba en vertederos, incineradoras o en el medioambiente. Una botella necesitaría 450 años para biodegradarse.

¿Agua del grifo gratis en bares y restaurantes?

Por ley, los bares y restaurantes de Andalucía tendrán que tener a disposición de los clientes un recipiente con agua fresca y vasos sin tener que pagar por ello. En Francia, por ejemplo, ya sucede: los restaurantes ofrecen una jarra de agua que forma parte del precio del menú como el pan.

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